Abuso de heroína comparado con la adicción a la heroína y opiáceos.
Y con este aumento del consumo de la heroína, surge una realidad compleja: mientras que algunos de los que consumen heroína lo harán sólo en contextos sociales o recreativos concretos, otros llegarán a abusar del consumo y muchos de éstos desarrollarán adicción a la heroína.
Por las propiedades de la heroína para aliviar el dolor físico y emocional, el consumo de esta sustancia se puede convertir fácilmente en abuso para alguien que experimente alteraciones emocionales y psicológicas, porque la heroína produce euforia y sentimientos placenteros al interactuar con el sistema de recompensa del cerebro. Pero esto no significa necesariamente que la persona sea dependiente de la heroína. Podría tratarse de un abuso heroína limitado en el tiempo y que puede desaparecer o no cuando esas dificultades se superan.
Por tanto, se puede distinguir entre el abuso de heroína y la adicción a la heroína, aunque cuando hay un abuso, se corre un gran riesgo de desarrollar dependencia de esta sustancia. Cuando hablamos de abuso, nos referimos a un consumo de heroína que tiene efectos perjudiciales para el consumidor.
En definitiva, el abuso de heroína es diferente de la adicción a la heroína. Sin embargo, aunque los que abusan del consumo de heroína no necesariamente dependen de esta droga, desarrollan problemas como la incapacidad para entender los riesgos de ese abuso, o la ausencia de interés en los daños que el abuso de heroína puede causar al consumidor o a otros. Por otro lado, el abuso de heroína conduce frecuentemente a la dependencia de esta droga.
Las complicaciones médicas asociadas al abuso de heroína son muchas y graves. Entre ellas se incluyen venas marcadas, infecciones bacterianas de los vasos sanguíneos y las válvulas del corazón, abscesos (forúnculos) y otras infecciones de tejidos blandos, y enfermedades del hígado o del riñón. Por otro lado, las malas condiciones de salud de los que abusan de la heroína y los efectos depresores que la heroína tiene en el centro respiratorio pueden conducir a problemas en los pulmones, entre ellos varios tipos de neumonía y tuberculosis.
Muchos de los aditivos que contiene la heroína que se usan para adulterar la droga en la calle, son sustancias que no se disuelven fácilmente y que pueden obstruir los vasos sanguíneos que conducen a los pulmones, hígado, riñones o cerebro. Esta obstrucción puede causar infección o incluso la muerte de pequeñas agrupaciones celulares en órganos vitales. Las reacciones inmunes a estos aditivos pueden causar también artritis u otro tipo de enfermedades reumatológicas.
Por último, compartir las jeringas y agujas con las que se inyecta la heroína puede desembocar en alguna de las más graves infecciones causadas por el abuso de la heroína, como la hepatitis B y C, el virus del sida y una multitud de otros virus de transmisión sanguínea que los consumidores de heroína pueden contagiar a sus parejas sexuales y a sus hijos.
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